Esclerosis múltiple (EM)

El cerebro y la médula espinal forman el sistema nervioso central (SNC). Este es responsable de coordinar todas las funciones motrices y procesos orgánicos internos, así como de la integración de todos los estímulos externos e internos. Trabaja conforme al principio de un centro de control que conduce los impulsos eléctricos a través de las fibras nerviosas. Las fibras nerviosas están enfundadas en una capa aislante.

Esta capa aislante está compuesta principalmente de mielina, una sustancia grasa de color blanco. En personas con esclerosis múltiple, esta resulta irreversiblemente dañada debido a una reacción defensiva del sistema inmunológico. Esto significa que los impulsos individuales se ralentizan o dejan de poder transmitirse del todo.

Alrededor de 200.000 personas en Alemania sufren de EM, que a menudo no se manifiesta hasta una edad comprendida entre los 20 a 40 años. Por razones que aún no se han explicado, las mujeres adultas representan la mayor parte de los 2.500 nuevos casos anuales en Alemania.


Síntomas

La EM puede causar múltiples síntomas neurológicos. Estos incluyen problemas de visión (p. ej. ver doble), función de vejiga deteriorada, parálisis espástica de las extremidades, fatiga y trastornos de la motricidad fina. Estos síntomas se producen con frecuencia en etapas y pueden estar causados ​​por ejemplo por estrés físico o emocional o por infecciones, y pueden variar en frecuencia e intensidad.

La EM se clasifica en diversos trastornos:

  • La EM recurrente-remitente predomina inicialmente (aprox. del 85 al 90%): aparecen uno o más síntomas neurológicos solo durante un breve tiempo, es decir, se alivian de nuevo (casi) enteramente después de solo unos pocos días.
  • Alrededor del 30 al 40% de los pacientes con un proceso inicialmente recurrente-remitente de la enfermedad desarrollan discapacidades cada vez más graves en un período de 10 a 15 años. En este caso se habla de un proceso crónico-progresivo secundario de la enfermedad.
  • En el 10 al 15% de los pacientes, la enfermedad empieza directamente con la forma crónico-progresiva primaria. Con esta fase de la enfermedad, los síntomas neurológicos que se desarrollan no desaparecen de nuevo. Pero esta suele ser relativamente rara. También pueden aparecer formas mixtas de estas versiones básicas de la enfermedad.

Causas

Las causas de la EM no han sido determinadas hasta la fecha. Sin embargo, se ha establecido que las células de defensa específicas, utilizadas normalmente por el sistema inmunológico del cuerpo para responder a los patógenos invasores, se programan erróneamente con esta enfermedad. Combaten las estructuras propias del cuerpo en lugar de las ajenas (a saber, la mielina de la capa de mielina y las proteínas a base de mielina).

Existen numerosas tesis sobre los orígenes de la esclerosis múltiple y se han realizado estudios correspondientes tomándolas como base. Parece que existen vínculos que señalan a una predisposición genética y también se ha examinado detenidamente el papel del virus de Epstein-Barr y el virus del herpes VHH-6. En este punto, es razonable asumir que la enfermedad es causada por toda una serie de factores.

Diagnóstico

Con el fin de determinar si un paciente ha desarrollado EM, el neurólogo tiene acceso a una amplia gama de procedimientos de diagnóstico. Sin embargo, a este siempre le debe preceder un estudio a fondo del historial individual del paciente (anamnesis).

Si la anamnesis confirma la sospecha de EM, las pruebas clínicas aportarán más información. Se examinarán las habilidades motrices del paciente, la coordinación, los reflejos, la visión y la fuerza en detalle. Esto permitirá determinar hasta qué punto están dañadas las funciones neurológicas y qué áreas del cerebro están afectadas. La conductividad de las fibras nerviosas se puede determinar también en pruebas electro-fisiológicas (comprobación de la sensibilidad en las extremidades).

La tomografía por resonancia magnética (TRM) puede usarse para visualizar las áreas inflamadas del SNC. La punción lumbar es otro método de examen; el canal espinal del paciente es punzado entre dos vértebras lumbares de manera que se pueda extraer líquido cefalorraquídeo.

Terapia

Actualmente no existe terapia para tratar las causas de la esclerosis múltiple. Al contrario de lo que se presuponía anteriormente, la práctica deportiva moderada es recomendable en prácticamente todas las versiones. Cuando los pacientes de EM sufren de espasticidad, se recomienda terapia física regular (fisioterapia) y/o el uso de dispositivos médicos como las órtesis. El tratamiento también puede ser complementado mediante la administración de medicamentos.


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