Ictus

En aproximadamente el 79% de todos los casos de ictus, un vaso sanguíneo que irriga el cerebro se bloquea, por ejemplo, debido a un coágulo de sangre. Esto provoca un flujo sanguíneo insuficiente. Casi el 13% de los pacientes sufren exactamente el caso contrario, la denominada hemorragia cerebral, debida a la rotura de un vaso sanguíneo. En ambos casos, el flujo sanguíneo a determinadas zonas del cerebro deja de ser suficiente debido a un trastorno circulatorio local.


Frecuencia

De acuerdo con las estimaciones más recientes, en Alemania se dan cada año aproximadamente 270.000 primeros casos de ictus. Aproximadamente la mitad de los pacientes que sobreviven a un ictus continúan con discapacidades permanentes un año después del accidente cerebral y requieren la ayuda de otras personas. Asimismo, casi 1,3 millones de ciudadanos alemanes sufren entre tanto las consecuencias de esta enfermedad. Debido al envejecimiento de nuestra sociedad, cabe esperar que el número de pacientes con ictus aumente drásticamente en las próximas décadas. Los pronósticos fiables del registro de ictus de Erlangen predicen 3,5 millones de pacientes con costes de atención directa de 108.000 millones de euros. El cuadro clínico de ictus, por tanto, constituye uno de los principales retos para el sistema sanitario alemán.

Causas

Existen dos causas principales para un ictus: una falta de riego sanguíneo (isquemia) o un sangrado (hemorragia).

En el caso de una isquemia el cerebro deja de recibir el riego sanguíneo durante un corto espacio de tiempo – esta es la causa más frecuente para un ictus. La razón puede ser un coágulo o una calcificación que impiden la circulación de la sangre.

Una hemorragia tiene lugar cuando se rompe el vaso sanguíneo y la sangre entra en contacto con el tejido cerebral, que sufre presión en las áreas colindantes.

En ambos casos se interrumpe el flujo constante de sangre al cerebro. Las células no reciben suficiente oxígeno ni nutrientes. Es de vital importancia que se trate al paciente con rapidez a fin de que se vea afectado el menor número de células.

Síntomas

Los síntomas de un ictus pueden ser muy distintos de un caso a otro, también en lo que respecta a su gravedad. Estos incluyen:

  • Trastornos visuales
  • Campo de visión restringido
  • Trastornos de la percepción de profundidad, visión doble
  • Problemas de habla y comprensión del lenguaje
  • Parálisis, entumecimiento
  • Sensación táctil perturbada
  • Descolgamiento del extremo de la boca, también pueden producirse disfunciones de este tipo en la pierna y el brazo (pie caído y muñeca caída)
  • Dolor en el hombro
  • Función inestable de la articulación de rodilla mientras se está de pie
  • Inestabilidad del torso
  • Mareo con paso incierto
  • Espasticidad de diversas formas y gravedad

Las mayores limitaciones en personas que han sufrido un ictus suelen tener lugar en hombro, mano, rodilla y pie. A menudo un lado del cuerpo está paralizado total- o parcialmente y no tiene sensibilidad.

Rehabilitación

De acuerdo con el grupo de trabajo de rehabilitación federal, en el campo de la rehabilitación neurológica se aplica lo que se conoce como un modelo de fase. Inicialmente la necesidad de ayuda del paciente es evaluada por el médico responsable y el terapeuta. Puede considerarse una determinada fase de rehabilitación dependiendo de la necesidad de ayuda del paciente. La rehabilitación neurológica se divide en las siguientes fases:

  • Fase A: tratamiento médico agudo
  • Fase B: rehabilitación médico-terapéutica, rehabilitación temprana (en parte aún con las limitaciones más graves (coma) para pacientes afectados con la máxima gravedad cuya capacidad para participar en el tratamiento es limitada)
  • Fase C: rehabilitación médico-terapéutica, (deterioro de la autosuficiencia)
  • Fase D: rehabilitación médico-terapéutica (posible traslado al nivel de planta)
  • Fase E: rehabilitación médico-ocupacional (reintegración, reorientación si procede)
  • Fase F: atención curativa, medidas encaminadas a mantener el estado actual

En la atención aguda se han conseguido cosas importantes en los últimos años. Con dispositivos médicos modernos, Ottobock persigue el objetivo de centrarse más en la rehabilitación que sigue a la atención aguda del paciente. Desde las sillas de ruedas para prestar asistencia en la fase de rehabilitación temprana, a productos para pie pendular (órtesis, estimulación eléctrica funcional (FES por su sigla en inglés) en forma de estimulación superficial o como un implante) o a las órtesis que estabilizan la articulación del hombro, la rodilla y la muñeca, Ottobock ofrece una amplia cartera con las soluciones de productos más modernos.



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