Rotura de ligamento cruzado

Los ligamentos cruzados (anterior y posterior) junto con los ligamentos colaterales mantienen unida la articulación de rodilla. Limitan la extensión de la espinilla, guían la articulación durante el movimiento y con ello le dan la estabilidad necesaria.

En Alemania se produce un caso de rotura de ligamento cruzado cada seis minutos y medio; los jugadores de fútbol y los esquiadores son los afectados con más frecuencia. El ligamento cruzado anterior se rompe diez veces más frecuentemente que el ligamento cruzado posterior y estas lesiones han aumentado considerablemente en las última décadas.


Causas

La articulación de rodilla tiene una estructura compleja y por lo tanto se lesiona muy fácilmente. Es la articulación del cuerpo sometida a más esfuerzo, soporta prácticamente el peso total del cuerpo. Estabilidad y movilidad son proporcionados por un ligamento interno y otro externo, así como un ligamento cruzado anterior y otro posterior. Dos discos cartilaginosos, los meniscos, funcionan como amortiguadores. Los deportes suelen causar desgarros en el ligamento cruzado anterior cuando la rodilla se estira demasiado o tuerce demasiado con la parte inferior de la pierna fija. La rotura del ligamento cruzado posterior es a menudo causada por un impacto directo de frente contra la pierna inferior o una hiperextensión no intencionada de la articulación de la rodilla.

Síntomas

En caso de una rotura del ligamento cruzado, la articulación de rodilla lesionada se hincha considerablemente, causa dolor y no puede ser completamente extendida ni flexionada. Una vez que las molestias agudas han disminuido, puede quedar una inestabilidad más o menos grave. Esto se traduce en "vacilación" de la articulación de la rodilla durante ciertos movimientos. Puede producirse con movimientos cotidianos como subir escaleras o las molestias pueden limitarse a la actividad física intensa durante la práctica deportiva. Con el tiempo, la inestabilidad en la articulación de la rodilla puede causar daños en el menisco y el cartílago, e incluso un desgaste prematuro de la articulación.

Diagnóstico

La rotura del ligamento cruzado puede ser diagnosticada por un médico basándose externamente en las molestias existentes de la rodilla. Varias pruebas de carga pueden mostrar si (lo cual es típico de rotura del ligamento cruzado) el modo de andar es incierto, las articulaciones vacilan y la rodilla es inestable. Lo que se conoce como la prueba de cajón (signo del cajón) se puede utilizar para determinar la ubicación de la rotura del ligamento cruzado: si es posible desplazar la espinilla hacia atrás en comparación con el fémur (= signo de cajón posterior), significa que el ligamento cruzado posterior posiblemente esté roto; si por otro lado la espinilla puede ser desplazada significativamente hacia adelante (= signo del cajón anterior), significa que puede estar roto el ligamento cruzado anterior.

Las placas de rayos X de la rodilla se utilizan en principio para excluir fracturas (huesos rotos). No obstante, no resultan adecuadas para mostrar roturas de ligamentos. Para este objetivo lo recomendable es la tomografía por resonancia magnética (TRM). El médico también podrá diagnosticar otras posibles lesiones en el curso de esta exploración.

Terapia

Las roturas de ligamentos cruzados generalmente se corrigen con cirugía de reemplazo de ligamento cruzado. Esto significa que el ligamento cruzado dañado se sustituye con un trozo de tendón del propio cuerpo, por ejemplo, el tendón semitendinoso. Puesto que el material de reemplazo tiene que crecer en el canal óseo durante 10 a 12 semanas, son recomendables las órtesis estabilizadoras después de la operación. Ottobock ofrece aquí una selección de productos de alta calidad.

No todas las roturas de ligamentos cruzados tienen que ser operadas. Cada caso se decide individualmente en función de la edad, la actividad, la capacidad de participar en deportes, la motivación y las habilidades cotidianas del paciente. Como alternativa, puede entrenarse la musculatura del muslo para proporcionar una estabilidad suficiente durante los movimientos cotidianos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que cuando se desgarra el ligamento cruzado, puede producirse pronto una lesión del cartílago (osteoartritis) en caso de que no se reciba tratamiento. En el caso de los atletas aficionados y profesionales, también es posible que otros accidentes provoquen lesiones adicionales en cartílago y menisco.


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